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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Namasté, India! Namasté, Delhi!

Días 27 al 30 de noviembre

Tumba de Humayun
India es un infinito contraste de colores, olores, sabores, idiomas, sonidos y texturas. A cada paso que das encuentras un cambio de lo más rico a lo más pobre, de lo más limpio a lo más sucio, de lo occidental a lo oriental. India es única y enorme, una de las más antiguas civilizaciones sobre la Tierra.
Vamos a estar 19 días viajando por India empezando por Delhi, su capital. Y empezamos hoy a compartirlo con vosotros. ¿Os apuntáis?

Dice el dicho que "a India se la ama o se la odia". A nosotros, por ahora, nos ha estresado. Y tal vez por eso esta entrada es algo diferente. Nuestro viaje ha coincidido con una inmensa crisis de efectivo al derogar el gobierno los billetes de 500 y 1000 rupias (el de 500 no desaparece, sólo cambia, pero no han puesto suficientes billetes en circulación aún) e imponer restricciones a la disposición de efectivo en cajero o al cambio de divisa, creando inmensas colas en las puertas de los bancos, a veces, para no conseguir nada. Los cajeros sólo dan 2.000 rupias (28€) por tarjeta al día, pero se vacían enseguida. Y eso ha sido el inicio del stress, porque nos afectaba directamente. En el aeropuerto en la llegada al país solo podíamos cambiar un máximo de 60 libras esterlinas (unos 70 euros) por pasaporte y obtener aproximadamente 4.500 rupias (62,76€) cada uno, que es muy poco para tantos días y menos aún si se tiene en cuenta que los precios de las entradas a los monumentos rondan las 500 y 1000 rupias por persona.


Hemos aprendido a buscar donde poder pagar con tarjeta, eliminar gastos superfluos, dejar de visitar algún sitio, sí. Y hemos perdido la oportunidad de poder alojarnos en pequeños alojamientos, Havelis tradicionales e impresionantes por muy poco dinero al no admitir pago con tarjeta y no disponer de efectivo suficiente. Hemos perdido también la oportunidad de comer más veces en pequeños restaurantes con comida interesante a la vista y mucho más barata. No obstante, no podemos quejarnos y no lo hacemos, sólo ponemos en contexto este viaje. Nosotros tenemos la tarjeta y la opción de no visitar India en este preciso momento, por lo que no puede compararse en nada a la situación que están viviendo los indios por este cambio tan drástico de moneda. El uso de la tarjeta no está muy extendido y muchos cobran todo o parte del salario en efectivo, pero las empresas no pueden sacar del banco el dinero necesario para pagar las nóminas, ya que la limitación de disposición de efectivo también les aplica a ellas. Total, un caos. La medida parece destinada a rebajar el fraude, pero no parece haberse hecho con muy buena previsión en un país superpoblado como es este (1.252 millones de habitantes).

El polvoriento cielo de la India está lleno de halcones
El polvoriento cielo de la India está lleno de halcones
Dicho lo cual, os contamos nuestro paso por Delhi. A la llegada nos estaba esperando el taxista del hotel que nos venía a buscar, ya que este servicio estaba incluido en la reserva de la habitación. Lo que en este país es un lujo. Podíamos haber ido en metro hasta casi la misma puerta del hotel, pero eso lo descubrimos luego. De todos modos, nos ha venido bien para ver en el camino los contrastes que os indicábamos antes... y el caos de tráfico y cláxones que tiene esta ciudad donde las reglas de conducción occidentales no son del todo iguales. Como dicen aquí, "si conduces en India, puedes conducir en cualquier sitio". Por ejemplo, aquí las rotondas existen, pero no se cumplen, hay coches en dirección contraria por todas partes, muchas motos con más de tres o cuatro personas, bicicletas, gente cruzándose, hasta aquí como en casi todo el sudeste asiático, pero en India además tienes a las vacas tranquilamente sentadas en medio de la vía, o cruzándola... Pero llegamos sanos y salvos al hotel. Por cierto, como buena ex-colonia británica, se conduce por la izquierda.

Inmediaciones de la estación de trenes New Delhi
Inmediaciones de la estación de trenes New Delhi

Una vez dejadas las cosas en la habitación y después de hablar con el gerente del hotel, que se interesó por nuestro recorrido con el fin de ofrecernos una ruta en coche con conductor por Rajastán y Agra, nos fuimos andando a dar una vuelta hasta la plaza de Rajiv Chowk, también llamada Connaught Place. Una plaza circular, rodeada de anillos de edificios coloniales famosa localmente por las tiendas más o menos occidentales y sus sitios de comida, donde pensábamos poder comer algo.

Ricas samosas cerca de Connaught Place

Esto lo hicimos en un pequeño puesto de comida local en una zona cercana: samosas y otro bollo parecido a una pakora que comimos de pie (80 rupias - 1,12€). Las samosas son como las empanadillas o bolsillo de masa gruesa rellena de diversas cosas y fritas. Nosotros las tomamos vegetales con patata, guisantes, zanahoria y una masa de vegetales y legumbre. Lo otro es masa buñuelo con diversas especias y rellenos como nuestros soldaditos de pavía. Ah sí, se nos olvidaba: aquí toda la comida es picante, incluso la "no picante, no problem".

24x7, siempre abierto, que no os digan que está cerrado si vais tarde

Dimos una vuelta más y ya empezando a anochecer, entramos en la estación de tren New Delhi, que estaba cerca de nuestro hotel. Queríamos ir a Agra en unos días y la compra de billetes por internet nos estaba dando problemas (ya os contaremos más detalle). Hay dos trenes diarios a Agra desde Delhi, el que sale más temprano es el que parte de esta estación, así que subimos a la oficina de atención al turista (si, hay una oficina especial para nosotros) y compramos los billetes en efectivo porque no se puede pagar con tarjeta aquí. ¿No quiere el gobierno fomentar el pago electrónico?, pues estaría bien que modernizase sus medios de pago...

International tourist boureau New Delhi Station
La oficina del turista
La oficina de atención al viajero está en el primer piso, hay muchos carteles indicadores, coges tu numerito de espera y te atienden en inglés. También hay una cuota de reservas sólo para turistas, que tienen un precio más alto, pero que si compras tarde pueden ser tu solución. Íbamos a comprar más billetes para los otros destinos y hacer toda la ruta en India en tren, pero consultamos los precios y no teníamos efectivo suficiente, lo que hizo que desistiéramos. Decidimos tirar para adelante y ver cómo lo solucionábamos. En los datos prácticos más abajo os explicamos los diferentes tipos de asientos que hay en los trenes de India.
La calle de nuestro hotel parecía Broadway
Con nuestro transporte a Agra asegurado para ver al menos el Taj Mahal, nos volvimos al hotel, donde cenaríamos una deliciosa comida India en su restaurante, muy bueno, por cierto. Sobre todo los panes, para mojar en sus ricas salsas😉

Token, o ficha para entrar al metro
La zona de mujeres está señalizada
Como habíamos visto que Delhi tiene metro, y que la aplicación del móvil de dicho transporte que indica las mejores paradas para visitar los monumentos, hicimos una planificación para los dos días siguientes. Hablando del metro. Delhi tiene un metro moderno pero atestado de gente por lo que tienen el primer vagón dedicado solo a mujeres, evitando así situaciones incomodas (esto lo habíamos visto antes en Egipto y Japón). Nos habían dicho que lo usaba poca gente, pero lo que hemos visto es que van como sardinas en lata. En algunas estaciones, salir y entrar al vagón es una auténtica batalla. Un día nos arañó el brazo una señora que quería entrar a base de empujar, sin dejarnos salir. Es la ley de la selva. Aprendimos a situarnos bien para salir de los primeros e incluso nos separamos para usar el vagón de mujeres, donde se va menos apretado (aunque dan los mismos empujones para salir y entrar). No hay separación física entre vagones, por lo que manteníamos contacto visual.


El recorrido que planificamos para los dos días, teniendo en cuenta que era domingo y que el lunes cierran muchas cosas, sería el siguiente: para el primer día veríamos la Gran Mezquita, Parlamento, Casa del Presidente, Puerta de la India y luego, por la tarde, la Tumba de Humayun y, si nos daba tiempo, el minarete de Qutub Minar (que finalmente no vimos). El segundo día nos acercaríamos al Fuerte Rojo y al gran templo de Akshardham.

La Gran Mezquita Jama Masjid
Empezamos temprano el recorrido, yendo en metro desde la estación de Delhi hasta la estación de Chandni Chowk, la más cercana al Fuerte Rojo y a la mezquita. Es la mezquita más grande de India y centro de peregrinación de los musulmanes de Delhi. Es diferente a otras que hemos visto porque no dispone de un espacio importante techado, al contrario, es una gran explanada enlosada, bastante elevada sobre los alrededores, y protegida en sus lados por un corredor techado precioso, lo que le da el aspecto de un gran patio en el que uno de sus lados es donde está el lugar de oración, que tiene un techo un poco mayor con altas columnas y bóvedas de ladrillo rojo.

Puesto de especias en el bazar de Chadni Chowk
Se puede hacer un tour para subir a la torre (de pago) pero el resto de la entrada a esta mezquita es gratuito, salvo el peaje por entrar con cámara de fotos (los móviles no pagan, parece que aquí no son parte de ese concepto de hacer fotos. Misterio). Como en todos los templos, rodillas y hombros cubiertos y, por supuesto, hay que quitarse los zapatos para entrar. Esto nosotros lo solucionamos con nuestros calcetines alternativos, es decir, nos ponemos unos calcetines sobre los que llevamos y así los que se manchan no son los que metemos luego en el calzado. ¿Una pijada? Puede, pero que no permitan pasar el calzado que ha pisado suelo no sagrado, no significa que el suelo que vas a pisar esté limpio. Ya se encargan las palomas y otros animales de eso.


Nos gustó mucho esta mezquita. Nos sentamos un buen rato en uno de los corredores a la sombra, frente a la zona de oración para observar a la gente. Desde aquí también hay buenas vistas del Fuerte Rojo a lo lejos. Un remanso de paz tras el bullicio del bazar que habíamos cruzado y del constante y atronador sonido de los cláxones de las calles. Se estaba bien.



La zona del Parlamento y Puerta de la India
Pero como teníamos que continuar el viaje, emprendimos rumbo a la zona de Parlamento pasando por la calle Chawri Bazar que va de la Mezquita hasta la estación de metro del mismo nombre. Es una calle que os recomendamos para ver auténticas tiendas de papelería, orfebres, ferreterías, sastrerías y de otros gremios cambiando cada pocos metros de tipo de oficio. Y todo en medio de un caos de gente y coches circulando por esta estrecha calle. Y por supuesto, sonidos de cláxon por doquier.

Al salir del metro en la estación Central Secretariat nos encontramos con otra Delhi diferente: una inmensa explanada ajardinada de más de dos kilómetros de largo, delimitada en un extremo por la Puerta de India (india Gate) y en el otro por los edificios de la zona de la Casa del Presidente y el Parlamento. Tardamos casi dos horas en recorrer este parque y llegar a India Gate habiendo visto primero la zona de Parlamento. Aquí se realiza cada 26 de enero el desfile militar para celebrar el Día de la República India.

La India Gate es un arco de triunfo para homenajear a los soldados indios muertos en cualquier guerra contemporánea y punto obligado de parada de las visitas locales. De cerca impresiona.

 

Y como no había ningún metro cerca y los tuktuk nos parecían precios excesivos empezamos a caminar hasta nuestro siguiente destino con la esperanza de encontrar un lugar donde comer. Tuvimos suerte. Un restaurante vegetariano llamado Nathu Sweets que admitía pago con tarjeta en una pequeña zona residencial. Comimos muy bien. India es el paraíso de los vegetarianos y su cocina es excelente. Apúntatelo, Alba, y busca recetas en
internet o espera a que volvamos y las cocinamos juntos😘

La Tumba de Humayun
Llegamos andando a la zona de la Tumba de Humayun que es Patrimonio de la Humanidad desde 1993. Están construyendo un área de entrada con Centro de Interpretación y salas de exposiciones así que tocó dar un pequeño rodeo para llegar a la antigua pequeña caseta de tickets y la entrada. Nuevamente, pago en efectivo. Una vez dentro de los jardines que rodean este complejo empezamos a sorprendernos de lo maravilloso que es este lugar, lleno de pequeños palacetes con sus correspondientes jardines y enmarcados cada uno dentro de un muro de tipo defensivo alrededor.

Lo primero que vimos fueron las tumbas o mausoleos de algunos de los altos funcionarios de la corte mogol de Humayun y, finalmente, llegamos a la puerta del muro que da acceso a su tumba. Una tumba del 1570 que se considera precursora del Taj Majal y que es la primera tumba-jardín construida en esta zona del mundo. Es de planta octogonal, de arenisca roja aunque vimos que había también mármol blanco y negro.

 

Nos dimos cuenta de que toda la caminata había merecido la pena, y estuvimos en esos jardines hasta que vimos que iba a anochecer en breve. Teníamos que ir a la estación de metro más cercana y eso nos obligaba a andar por algunas zonas desconocidas durante casi un kilómetro. No sentimos miedo en ningún momento, pero podemos deciros que algunas de estas zonas son realmente pobres. Es una lástima que este país sea tan rico y tenga estos guetos de pobreza donde la suciedad y las aguas pútridas están por todas partes. Peor que lo que hemos visto hasta ahora en África o cualquier parte del Sudeste Asiático.

Había muchos turistas locales
Como anécdota, comentaros que este fue el primer sitio donde nos pidieron un "selfie". Habíamos notado que nos miraban mucho en todas partes, con bastante descaro incluso (y las miradas de los hombres a una mujer occidental pueden ser bastante directas), pero no pensábamos que despertáramos tanto interés (como cualquier occidental) como para que quisieran una foto con nosotros, sobre todo los jóvenes. Así que nos hicimos algunas fotos con ellos y echamos unas risas.

Con la indicación de un amable indio que también iba al metro encontramos la estación y, justo cuando anochecía, nos metimos en los vagones de vuelta al hotel.

Fuerte Rojo de Delhi
Al día siguiente empezamos temprano el recorrido, yendo en metro desde la estación de Delhi hasta la estación de Chandni Chowk, como el día anterior.

El fuerte rojo de Delhi es un conjunto de edificios construidos alrededor de 1638 y declarados Patrimonio de la Humanidad en 2007, que están protegidos por una muralla defensiva construida en arenisca roja, de donde le viene el nombre. Se puede sacar entrada por internet, pero aún no lo sabíamos, por lo que las compramos en la puerta. No había mucha gente y pasamos sin mucho agobio.

Dentro de las puertas de Lahore, una de las dos entradas, nos esperaba un enorme espacio lleno de diversos edificios, para el uso privado del emperador de la India, para realizar los consejos y también los edificios de la corte. Pasamos por la puerta de los músicos, donde recibían al emperador al regreso de sus batallas, y llegamos a la zona de residencias palaciegas, que incluían una mezquita para uso privado. También cuenta con jardines donde el agua es un elemento principal con pequeños caminos y fuentes... pero no había mucha agua esta vez y las fuentes estaban apagadas. Debe ser por la sequía. Había varios palacetes en restauración. Pudimos admirar bellos trabajos en mármol. También tiene un pequeño museo que resulta interesante sobre todo si Delhi es tu entrada al país. Destacaríamos el Hall de audiencias, con sus columnas rojas y su trono bajo palio de mármol y el edificio, de mármol también, que alberga el mecanismo de extracción de agua para todo el complejo; una estructura útil y bella.

 
 
 
 
 
 
 

Templo de Akshardham
Este templo es el templo hindú más grande del mundo y, pese a tener la arquitectura más tradicional de los templos hinduistas, fue construido en el 2005 durante cinco años por miles de voluntarios. Es el hermano mayor del otro templo de esta secta que está en Londres: Shri Swaminarayan Mandir.

Lo primero que debéis saber cuando vayáis a ver este templo es que os tenéis que armar de paciencia para entrar porque hay mucha gente y muchos controles y, lo segundo, que no se puede pasar con nada electrónico, ni metálico, ni de cuero. Hay una bien organizada sucesión de controles de seguridad y escáneres para asegurar que dejas esos elementos en un puesto gigante de guardarropa situado al inicio, donde te toman una foto con los objetos electrónicos que vas a dejar y firmas el recibí sobre un papel de declaración de objetos que habrás rellenado al ponerte en la fila y, con todo esto, te entregan el token para recoger los objetos a la salida, sacándote otra foto para asegurar que luego no reclamas. Fila separada para hombres y mujeres en el scanner, igual que en el metro y en todos los monumentos y templos que visitaremos.

Pero todo esto merece la pena porque el templo es inmenso y bonito, aunque barroco. Y es gratuita la entrada. Tiene un espacio principal con el templo en sí dedicado al benefactor de esta religión y jardines, lagos, galerías, fuentes y pabellones. En la base del templo principal había muchas tallas, sobre todo de elefantes, pero en un lateral vimos una que nos recordó a Angkor: la batida del océano de leche. No es de extrañar, ya que se trata de un na leyenda hindú. Si os quedáis hasta tarde, hay un espectáculo de luces y sonido al atardecer por un precio extra. Como no pudimos entrar cámara de fotos, esta vez solo podemos dejaros alguna foto desde el exterior y no una galería de imágenes, pero en internet hay bastante información en imágenes del sitio. En Delhi siempre hay una neblina polvorienta de contaminación que veréis en las fotos.




Documentación para preparar el viaje:
Sólo teníamos 19 días para esta etapa e India es enorme, así que decidimos hacer Rajastán, más Agra y Kajuraho. Fuimos buscando en internet información para cada etapa. Las guías Frommer y Lonely Planet que teníamos eran un poco antiguas.

Datos prácticos:
Visado: 49,20 USD (46,30€). Lo tramitamos por internet, ya que sólo se podía tramitar con un máximo de 34 días de antelación. Utilizamos una de las web que aparecen en la información del Ministerio de Asuntos Exteriores. Necesario tener el pasaporte en vigor al menos 6 meses desde la fecha de entrada al país, rellenar un formulario electrónico, enviar una copia del pasaporte y una fotografía, pagando con tarjeta el importe correspondiente. Respondieron en 2 días. Hay que llevarlo impreso cuando cruzas la frontera. También se puede tramitar en la embajada de la India en Madrid. Os recomendamos consultar la web del Ministerio para posibles actualizaciones, así como cuestiones relativas a vacunas y seguridad.

Acostúmbrate a que los indios paguen menos en los monumentos. Mucho menos. Además, el gobierno dobló en octubre 2015 los precios para extranjeros, lo que acentúa la diferencia (algunas veces excesiva). Pero ten en cuenta que si tuvieran que pagar ellos el precio de extranjero, no podrían disfrutar de su Patrimonio.

Billete de tren Delhi-Agra, categoría AC Chair 1: 680 rupias (9,47€). Te piden el pasaporte para comprar el billete. Se puede comprar por internet teniendo usuario de IRCTC.

Entrada al Fuerte Rojo: 500 rupias (7€). Se puede comprar en internet en la página oficial del Arqueological Survey of India pagando con tarjeta. Barra de menú de la derecha.

Entrada a la mezquita: gratis. Peaje de cámara de fotos: 30 rupias por cada cámara. Te venden zapatillas de papel por 1 ó 2 dólares. Hay camisolas largas gratis para los que no van vestidos adecuadamente.

Entrada al metro (billete sencillo): 8, 10, 15 rupias, según destino.

Entrada a la tumba de Humayun: 500 rupias, también se puede comprar en internet

Entrada a Aksharham: gratis, también es gratis el guardarropa para los elementos electrónicos.

Aplicación para el móvil: Delhi Metro Rail (de Delhi Metro Rail Corporation Ltd) disponible en Play Store y Apple Store.

Hotel Godwin Deluxe: limpio, cerca de la estación de tren New Delhi y también del metro. La comida de su restaurante es la mejor que hemos probado en la India.

Tipos de billetes en los trenes de la India:
Hay 8 tipos de billete de tren en India que puedes comprar:
  • AC first class (1A). El más caro de todos. Son compartimentos litera de 2 ó 4 personas cerrados, provistos de ropa de cama, enchufes y AC.
  • AC 2 tier (2A). Compartimentos de 4 literas, más 2 en el pasillo. No están cerradas, pero hay una cortinilla para mayor intimidad. Tienen ropa de cama, AC y enchufes.
  • AC 3 tier (3A). Los compartimentos aquí son de 6 literas (dos hileras de 3), más 2 en el pasillo. Al igual que sleeper, se convierten en sitios para sentarse por el día. Dan ropa de cama y tiene AC. En ocasiones tienen también enchufes y cortina. Procura que no te den el de abajo que usa todo el mundo para sentarse.
  • Sleeper class. Compartimentos para 6 personas (más dos en el pasillo). No dan ropa de cama y no tienen aire acondicionado. Las ventanas suelen no cerrar y por la noche entra bastante fresquito. Lo mejor, el precio. Durante el día la litera del medio desaparece y la gente se sienta en la litera inferior. La litera superior normalmente la usan para poner equipaje. Es la clase mas económica para viajar tumbados y la que usan los backpacker según hemos leído en los blogs.
  • AC executive chair car (EC). En las grandes líneas. El más cómodo para viajar sentado. Dos hileras de dos asientos, con AC y comida incluida.
  • AC chair car 1 (CC). Hileras de 3 y 2 asientos separadas por un pasillo. Tienen AC y un pequeño aperitivo. Es el que hemos usado para ir de Delhi a Agra.
  • First class (FC). No tiene AC y son compartimentos de 4 literas hechos asiento.
  • Second Sitting (2S). A diferencia del resto aquí las plazas no pueden reservarse en principio. Son de lo más variopinto: bancos de madera o acolchados, literas para sentarse estilo sleeper, asientos en varias alturas… Depende de la suerte que tengas para sentarte o hacer el trayecto de pie. Aquí impera la ley de entrar a pillar sitio a saco. Puede ser toda una experiencia. Los precios están tirados.
Aplicación para comprar billetes de tren por internet: Cleartrip. Hemos intentado usarla, pero hay que darse de alta antes en el servicio de trenes de la India (IRCTC) y aquí hemos entrado en bucle con su sistema informático y su pésimo servicio de atención al cliente.

2 comentarios :

  1. Los monumentos son preciosos. Esperamos que disfrutéis mucho de este país. Ya nos contareis que tal por zonas menos turísticas y occidentaliszadas. Un abrazo.

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    Respuestas
    1. La verdad es que lo que hemos visto de India es muy bonito, Miguel. Pero es una pena lo poco cuidado que lo tienen. Podría ser espledorosa, pero hay mucha dejadez por parte de las instituciones públicas para empezar. Es un país enorme, pero podrían hacer muchas cosas por su propio pueblo. Simplemente un servicio de limpieza y recogida de basuras en condiciones ya subiría el nivel de vida de los indios.
      Un abrazo.

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